Otoño en Buenos Aires


       

Echaba de menos el otoño: Sus colores rojos, ocres y marrones, el crujir de las hojas en el suelo, el olor a lluvia, canela y azúcar, los cielos grises... Otoño.




Los primeros días los pasamos en Mercedes, en casa de Nico con su querida mamá Liliana, una mujer maravillosa, luchadora y rebosante de amor. Pese a la situación complicada que vive, demuestra en cada gesto, en cada palabra, en cada acto, que el amor es el motor de la vida. Si a eso le sumas, sacrificio, bondad, fuerza y optimismo, el resultado es ella, Liliana. La adoro, admiro y quiero, es ya como mi segunda madre.


Fueron días en familia alrededor de una mesa, compartiendo generaciones, recuerdos y anécdotas, con el calor del hogar y de la familia.


Mercedes es una cuidad risueña y nostálgica, en parte decadente pero con una belleza singular luchando por sobrevivir y brillar como antaño. 


Y llegamos a una Buenos Aires lluviosa. Frenética, hermosa y llena de vida, así la recordaba y así sigue siendo. Y así, la vivimos: Paseos, tango, buena comida, mejor compañía, causalidades, amigos, recuerdos y grandes momentos.


      

     
       
 



Buenos Aires en otoño es simplemente hermoso.